Hoy escribo desde un remoto 25 de octubre. Escribo y me utilizo como pensadero andante.. hiriente. Hoy termina un ciclo que empezó con el primer derrocamiento de mi intelecto, así que aspiro y respiro sobre un resultado final. Tres meses han pasado desde que me ha tocado mirarme en el espejo y estrellarme frente a él; es un sentimiento dolorosamente alagador que me trae hasta el más cercano resultado peligroso. Sí, yo soy mi resultado.
Cubierta de miedo, me visto con mi traje feliz y sonrío al mundo. Los edificios pasan a mi lado y yo escondida en un vagón movible en movimiento, con la piel sucia y agradeciendo.
Un gripa ancestral se posa sobre mi cuerpo, dormitar. Porque a cada paso que doy deseo dormitar y soñar en un lugar, por un lugar. Es tan sólo dejarse engañar en un puesto de primera fila. Espectador espectante. Allí la película transcurre como quiero que transcurra. Tantos estúpidos personajes. Malos guiones y pésima banda sonora, cuál piano desafinado tocado por manos inexpertas... las mías... Es la historia de cómo mi ciclo ha terminado y cómo sobre los rieles del tren viajan miles de relatos.
Yo soy mi relato, uno cambiante en cada tanto, un desgarre de violín y al parecer un sonido mudo de un bandoneón distante.
Espaverso, es un espacio sin tiempo...
Cuándo yo uso una
palabra..[Con un tono más bien
desdeñoso]..quiere decir lo que yo quiero
que
diga..., ni más ni menos.
Así todas son criaturas de formas
muy
curiosas.Espaverso es un regalo de alguien.
Es una palabra robada, una lágrima fingida, unas ganas de reír. Un eterno raro.