Imágenes a blanco y negro que remontan a una idea de un pasado no muy cercano, pero tampoco muy lejano, situado en un desenfrenado final del Siglo XX, se contrarrestan con imágenes a color aparentemente más legítimas, y sobre todo más actuales. “La Era del Ñandú” es un trabajo audiovisual tipo documental de una situación peculiar acontecida en la ciudad de Buenos Aires en la década de los 60. La pregunta es ¿qué tan cierta puede ser?
Primero, me sitúo cómo una visitante más que aún no ha entendido muy bien de que se trata el mundo argentino, el cual a pesar de ser un vecino de Colombia, siempre se mostró más lejano y distante que incluso España por no decir Europa. La primera idea que se atraviesa por mi cabeza en el momento en que veo la Era del Ñandú es de una extraña confiabilidad histórica, datos y fechas que legitiman un discurso, los nombres de intelectuales y científicos que respaldan la historia. El hecho de ver que una situación aparentemente falsa pueda transformarse en aparentemente verdadera por el solo uso de combinar lo ‘narrado’, en un excelente balance lo que para nuestra sociedad es legítimamente cierto, con lo académico.
Por esto les digo, yo creí cada palabra de los primeros 15 minutos en que transcurría la trama. Soy una colombiana que fue educada en medio del realismo mágico de García Marques, que vio con sus ojos cómo todas las historias en apariencia fantásticas pasaban en su vida cotidiana, así que cómo no podría creer la actitud de una población (para mí desconocida) en los años (para mi desconocidos) sesenta.
Es por esto que debo decir que esta obra es bastante cierta. Acaso alguien puede negarme la idea de progreso moderna que se veía desmembrase con el paso del siglo XX. Nadie puede negarme ese desencanto en que vivían las ciudades, las constantes preguntas sobre lo que vendrá, o lo que debía pasar según lo prometido o lo no cumplido. La gente, tanto en Bogotá como en Buenos Aires, se moría de miedo. Un miedo difícil de explicar, móvil, identificable. Miedo a ansiar demasiado y no conseguirlo.
El temor a la continua pérdida de seguridad, lo frágil de mantenerse (vivo) en la sociedad. Me pregunto qué pasa por la mente de las personas que hacen un proyecto tan apócrifo como la Era del Ñandú, se preguntaban acaso cuáles eran los miedos de la sociedad argentina, o cuáles son.
¿Miedo a quedarse sin progreso? Tal vez por eso desarrollan una trama en torno a las maravillas de la ciencia que les permite ser parte de la evolución y no quedarse atrás en la carrera por el desarrollo capitalista. Allí un medicamento milagroso que se extrae de algún tipo de glándula del ñandú: la BIO K-2, aparece casi como un personaje misterioso que permitirá potenciar o perdurar la vida. Para qué se quiere seguir viviendo, no lo digo de una forma pesimista, sólo lo expongo intentando desglosar el tipo de sociedad expuesta por Sorin y su equipo en este proyecto.
Entonces es miedo a morir, o a estar bien o bienestar. Las sociedades de fin de siglo querían asegurar la poca esperanza que les quedaba, las nuevas democracias, el mercado, los Beatles. Aparentemente las cosas podrían cambiar, y supongo que todos querían vivir… para vivirlo. O eso es lo que muestran los medios de comunicación: “todos tranquilos… ¿qué les parece encontrar la solución a todos los problemas?”
Quisiera resaltar a estos últimos como “personajes” indispensables de la historia. Finalmente, son los medios quienes legitiman la historia, el constante debate sobre lo que no aparece en los medios no existe, el cuarto poder etc. En La era del ñandú, es posible observar todas estás dinámicas adjudicadas a los medios: Ellos proporcionan los contenidos con el fin de informar, entretener, educar, pero sobre todo construyen sentido usando el debate de ideas. En el film los medios son quienes tienen la responsabilidad de responder por los actos de otros (En el caso de la película el misterioso Doctor Kurts inventor del BIO-K2) son quienes se encargan de controlar la información… o el rumor.
Agradezco la forma en que produjeron el dilema de la constante transformación social en torno a problemáticas planteados o potenciadas por los medios de comunicación. La forma en que exponen las diferentes causas o consecuencias sobre como un elemento puede atravesar todas las capas de una sociedad, desde lo político, lo económico, lo educativo, lo cultural, lo religioso. Es interesante analizar qué pasa en una comunidad cuándo es afectada por equis discurso, como logran mitificar y endiosar algo que les es completamente ajeno y extraño: El Doctor Kurts, la Bio- K2, el misterioso centro de investigaciones, inclusive el ñandú.
Vuelvo de nuevo entonces a lo que planteaba inicialmente sobre los temores humanos de la ‘posmodernidad’ por decirlo de alguna forma, y concluyo pensando que tal vez cómo espectadora me sentí un poco confundida y tal vez engañada al principio, pero que es La era del ñandú sino una historia completamente cierta en un caso tan patéticamente creíble.
Finaliza agradeciendo el buen humor… después de todo el humor es el mejor reflejo de todos, no? Los 60 no sólo fueron la época de los Beatles, fueron La era del Ñandú.